Fidel Castro

  • El fin

    La muerte de Fidel Castro, como la muerte de toda figura trascendental de una época, obliga a que se repliegue la memoria a sus confines originarios. Surgen así los contornos y recuerdos, a veces vagos, de una gran revuelta popular con aires tercermundistas y socialistas, pero con visión ampliada por círculos concéntricos que podían llegar a África o a Bolivia, mientras Cuba daba sus pasos para convertirse –por medio de difíciles decisiones- en un Estado socialista. Todo ello fue rodeado de grandes discusiones que, aun cuando no cesan, parecen haberse convertido en un mero eco de un mundo olvidado. Una revolución tan ambiciosa desde territorio tan pequeño no calculó sus infortunios, y si lo hizo, fue apelando a su abandono de especulaciones políticas fundados en hábitos ya transitados.