Declaraciones

La muerte de Fidel Castro, como la muerte de toda figura trascendental de una época, obliga a que se repliegue la memoria a sus confines originarios. Surgen así los contornos y recuerdos, a veces vagos, de una gran revuelta popular con aires tercermundistas y socialistas, pero con visión ampliada por círculos concéntricos que podían llegar a África o a Bolivia, mientras Cuba daba sus pasos para convertirse –por medio de difíciles decisiones- en un Estado socialista. Todo ello fue rodeado de grandes discusiones que, aun cuando no cesan, parecen haberse convertido en un mero eco de un mundo olvidado. Una revolución tan ambiciosa desde territorio tan pequeño no calculó sus infortunios, y si lo hizo, fue apelando a su abandono de especulaciones políticas fundados en hábitos ya transitados.

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¿Cuántas derechas hay en la Argentina? A una de ellas nos referiremos en esta declaración, apenas algunas de las tantas que existen, aquí y en el mundo, en las que sin duda hay también hombres y mujeres con quienes la discusión sería otra si no se apartaran tanto de un pensamiento regido por un mínimo criterio de razonabilidad. Como tantas veces se dijo, la esencia de todo núcleo civilizatorio supone que impere la justicia. ¿Pero de qué modo? ¿Llamando “deber cívico” a una penosa solicitada sin fundamentos serios, o mal interpretando lo que es justamente uno de los escritos más sólidos de un miembro destacado de la justicia argentina, como el doctor Daniel Rafecas?

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La pregunta de Michel Rocard sobre “¿cuánta miseria puede aguantar Francia recibiendo inmigrantes pobres?” (de la que parte Miguel Ángel Pichetto para una reflexión que avergüenza), puede responderse fácilmente a condición de no darle el giro de la discriminación, el gesto del cierre de fronteras o el aire siniestro de una teoría de la desigualdad social, construyendo naciones de estamentos homogéneos, principio de los neoconservadurismos y neofascismos. Pero si se acepta en cambio que los grandes flujos migratorios enriquecen todas las formas culturales previas de una nación, como lo demuestra la historia moderna de la construcción de naciones, Rocard estaba equivocado en su anuncio de los primeros síntomas del viraje a la derecha del socialismo francés. Y Pichetto, más equivocado aún; luego de treinta largos años de la expresión citada, no solo se presenta como un “amicus curiae” de todas las derechas antiinmigratorias del mundo, sino que anuncia un futuro de indignidad, chatura y catástrofe moral para nuestro país. Lejos del paradigma igualitario que construyeron los movimientos populares de los siglos XX y XXI en el país, que repudia –y lo ve en la base del “problema argentino”–, se suma sonriente a los promotores y beneficiarios de desigualdad.

 

Leer más: ​Pichetto y un pensamiento sombrío

Declaración ante los sucesos de la Provincia de Jujuy

Dos hechos de enorme gravedad se produjeron en las últimas horas en la provincia de Jujuy: la violenta represión a los obreros en huelga del ingenio Ledesma, propiedad de la familia Blaquier, por parte de la Guardia de Infantería, con un saldo de 80 heridos; y nuevas detenciones de integrantes de la organización barrial Tupac Amarú, que incluyen a Raúl Noro, su Secretario de Prensa y compañero de Milagro Sala.

 

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