Gobernar amenazando, amenazar Gobernando

Carta a los compañeros. 
10 puntos para organizarnos y derrotar al macrismo

Mauricio Macriame

1.- Firmeza, reflexión y compromiso. Una pregunta esencial sacude a la Argentina, es una pregunta que viene de lejos pero que ahora adquiere dimensiones perentorias. ¿Ante qué realidad política estamos? ¿Qué podemos esperar de ella? ¿Cómo podemos definirla? ¿Qué actitud tomar para crear grandes conjuntos políticos, por la vía de una nueva movilización e imaginación social extendida en el tiempo, que nos sustraigan de esta situación amenazante? El Macrismo sigue siendo nuestro objeto de pensamiento crítico, de reflexión colectiva para encontrar la forma más efectiva de derrotarlo en las urnas. Hasta ahora, el Macrismo ha mostrado una decisión de avanzar en la destrucción de los cimientos democráticos del país de una manera novedosa. No se trata de una sanguinaria dictadura, aunque tenga elementos dictatoriales. Pero estos elementos de grave arbitrariedad son muchos, son latentes, localizados y pun- tuales. Los compañeros que desean resolver rápidamente la cuestión, pueden tomar una actitud concluyente, pero equivocarían los pasos a dar contra este nuevo fenómeno articulado con las derechas mundiales si se apresuran a definirlo tan sumariamente. En principio, es un alerta contundente para toda la sociedad la innovación absoluta de usar un discurso de inauguración el Congreso para amenazar a dirigentes sindicales y sugerir oblicuamente que el gobierno de Cristina “produce víctimas” y que su autor solo “viene a ayudar”. Semejantes injurias, sumadas a la brutal simplificación de problemas complejos –decir que “una sociedad es una red de afectos”, definición vaga e inexacta–, significa tomar por necio e irreflexivo al pueblo argentino, sus votantes o no votantes.

2.- El arte de la punición sonriente. El Macrismo es una forma de escalada punitoria en el uso formal de los instrumentos públicos de gobierno. Eso es lo más justo a decir. Hay una Constitución, un aparato jurídico, un parlamento donde se jactan que actúan en minoría… pero obtienen apoyos efectivos para sacar las leyes más destructivas hacia la protección del trabajo, los trabajadores y el empleo en general; y, por supuesto, para desmantelar las empresas, tanto públicas como al resto de las pequeñas y medianas. ¿Por qué ocurre eso? Porque las formas de coacción que utili- zan nunca abandonan –como sí lo hacen los dictadores improvisados– las sutiles pre- siones coactivas legales en curso. Es la ley concebida como escarmiento y vendetta. El andamiaje jurídico cooptado lo interpretan de manera punitoria. Leen discursos con promesas azucaradas en el parlamento, pero las entrelíneas son siempre aviesas. La Constitución existe, pero la vuelcan hacia solo hacia ejecuciones disciplinadoras. Los reglamentos para la actividad de diversas instituciones –represivas o culturales– también existen. Pero su implementación o exégesis se refiere a acusaciones contra un pasado inmediato que precisan desmontar urgentemente como parte de la memoria nacional activa. Para eso eligen cada semana un puñado de personas, militantes o no, para mandar al cadalso infamante de la Justicia Mediática. Y a la otra justicia institucional, vulnerada por dentro como nunca antes, la usan como mera iconografía carcelaria: Milagro Sala está presa no por las pruebas del jurista sino por la fantasía oscura del represor. Nos quieren decir que “todos somos culpables” y a todos nos espera una mazmorra. Nuevas leyes de trabajo buscan ser aprobadas en sustitución de las que existen. Estas leyes empresariales flexibilizan el trabajo, le quitan sus históricas protecciones, atenuantes ante la explotación directa por el capital, y por lo tanto actúan correccionalmente. El país está gobernado, así, por un “equipo” que enteramente parece salido de un Fuero Correccional. Se jactan de que van a reglamentar como nunca antes el “conflicto de intereses”. Pero nunca antes hubo un go- bierno donde cada área está ocupada casi siempre por el mayor empresario privado de esa mima área. Ni ese conflicto ni ningún conflicto social puede reglamentarse, enseñanza histórica que desconocen, como desconocen toda historia posible. Es una ofensiva general que hay que responder con una concepción de la resistencia general.

3.- Un sistema penal encubierto. ¿Pero no hubo una elección democrática, los gobernantes no dicen que sus decisiones están siempre en discusión y cuando se “equivocan” vuelven a “fojas cero”? Parece que fuera así, pero no fue ni es así. Por primera vez en la historia contemporánea de la Argentina se usa el aparato de la ley, las reglas del discurso y el poder técnico comunicacional como maneras decisorias propias de un sistema penal. Un sistema penal visible e invisible, que actúa desde un lugar no declarado de lo político. ¿Dónde están? Porque un día parece que están en el Conurbano viajando en un colectivo ficticio, el otro en una conferencia de prensa cuya dramática urgencia es disimulada por un “sobrador profesional”, como lo es Macri, que le da nombre al sistema. Ni siquiera ellos, que protagonizan la gran Simulación, saben enteramente lo que hacen ni dónde están. Otro día lo vemos leyendo un discurso provocador en el Congreso, como un irresponsable bravucón que promete su oscuro día de justicia retando a duelo al pasado. Allá mandan la policía del tiempo, a garrotear la memoria y poner presos sus símbolos. Ellos dejan así su trazo aciago sobre la historia, se exaltan por una intervención en Venezuela o por una amenaza más sobre los Trabajadores o el Parlamento. Así gobiernan. Es necesario responderles no punto a punto como muchos desean, sino tomando toda la estructura y concepción general de gobierno como un conjunto coherente de temas que son vejatorios para el pueblo, la democracia y la nación. En el mismo sentido general de articulación de acciones hay que responderles. Solo un Frente Democrático Popular, Ciudadano y Nacional podrá pararlos.

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4.- Odio en la mirada. ¿Quiénes son, pues? ¿Son la permanente reunión secreta de Directorio para designar a los despedidos en el día de la fecha o los bondadosos constructores de cloacas en la Villa 31? ¿Con cambiarle de nombre a la Villa cambian la situación social, o es propio de los “relatos” que antes les preocupaba tanto? En una visión somera, están más cerca de la omertá que de toda la campaña pseudo- republicana, ese perfecto encubrimiento que hasta gozó de citas eruditas que algunas hicieron de Hannah Arendt. En principio, son los que toman a su cargo definir qué es justicia, qué es derecho, qué es una noticia, cómo definir a la ciudadanía y cómo diri- girse a ella. El poder es un supra poder velado; suma del poder público encubierto en couching, define políticas mientras no lo vemos, se desorbitan con el Correo y el blan- queo de capitales o el pago de la deuda incondicionalmente, mientras se muestran angelicales siguiendo instrucciones de cartillas elaboradas por laboratorios “conductistas” y de “inteligencia artificial”. Nunca hubo rompehuelgas tan amables, corruptos tan simpáticos, represores tan irónicos, personas con tanto odio en la mirada que fingen  sonrisas campechanas.

5.- La falsa  proximidad. Notemos, compañeros, que practican permanentemen- te un estilo que denominaríamos de la falsa intimidad, la inmediatez apócrifa. Anulan cualquier concepto abstracto con una engañosa proximidad. ¡A diferencia de lo que el sentido común nos dice sobre qué es y cómo es un gobierno! Crecientemente, cualquier gobierno que sea está caracterizado por decisiones complejas, intervención de varios niveles de información, autorizaciones y consultas, grupos de asesores, encuestadores, redactores de discursos, consejeros áulicos y desdichadamente, de nuevos servicios de inteligencia, de trolls. Nunca nadie se propuso gobernar desde Call Centers del miedo. Hoy vemos como ellos lo hacen. Desde luego, un gobierno se compone de un aparato público cuyos nervios de poder siempre están enredados aun para cumplir las tareas visibles, pero, en este caso, el macrismo es un aparato invisible cada vez más extendido, que actúa al margen de toda ley, pues se caracteriza por acatar solo las que él se impone para las tareas más oscuras.

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6.- El secreto y lo público. Es en el Macrismo donde hoy convergen a la perfec- ción las rutas del gobierno secreto y el gobierno público –con una corrupción sistemática que se hace estructuralmente invisible por su mimetismo con la propia operatoria capitalista, al contrario de la acostumbrada corrupción artesanal, que lamentablemente afectó al gobierno anterior sin que fuera un gobierno estructuralmente y vocacionalmente asentado en la ilegalidad estratégica, como sí lo es el macrismo–. Lo viscoso del poder disfrazado por una colección de personajes informales, extraídos de las márgenes oscuras de la sociedad. “Estaría bueno” escapar de las formas ya entalladas del poder; educaron para el poder a personajes de la “haute cuisine”, parecen ingenuos y quizás lo son. Pero las decisiones que toman salen de las cocinas secretas más indigestas para el país y los trabajadores.

7.- Regresión, expulsión y ataque  a  la  legislación  laboral.  El  macrismo  aparenta ser una delgada superficie de transparencias. Parece que nos conoce a todos por el nombre, que nos tocan el timbre a cada rato, serviciales y humildes, vestidos de toreros, y que el propio presidente nos confiesa, susurrándonos a cada uno de noso- tros, que se desvive por mejorar nuestra vida. Sí, por estos fingimientos los criticamos. Y quizás esta crítica parezca superficial ante las evidencias de que están aplicando una política económica de ataque al mundo laboral, de desmantelamiento estatal, de regresión científico-técnica, de expulsión de inmigrantes, de favoritismos familiares en decisiones que retiran los mismos controles para el movimiento legal o ilegal de capitales, convirtiendo el Estado en un árbitro, pero no para asegurar el cumplimiento de legislaciones sociales o políticas públicas avanzadas, sino para interceder entre Telefónica y Clarín respecto a cómo repartir de mejor manera el mercado comunicacional e informático. Además, negando paritarias justas a los docentes, realizando operaciones de inteligencia contra ellos o lanzando a la presidencia de la FUA (cierto que refutada por el conjunto de su dirección) a atacarlos, para vergüenza del movimiento estudiantil más avanzado, queriendo accionar con puniciones contra un juez que avaló la parita- ria de bancarios desconocida por el ministro Triaca. Pero pueden hacer todo esto por el dominio que lograron de un aparato central de operaciones. Las operaciones son concretas, el aparato parece incorpóreo pero fraguan las convicciones colectivas con específicos ingredientes de alarma y recelo. Muchos penalizados, sumergidos en un invisible pavor, se convierten en penalizadores. Otros, ingenuos o no, se ofrecen como “voluntarios” para terminar de disolver las instituciones públicas.

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8.- Cubrir de ilusiones una mísera inmediatez. Nunca hubo tantas decisiones complementarias y sistemáticas para rearmar un capitalismo entero, sin nada que falte ni sobre, a pedir de boca del empresariado en su momento más reaccionario, por lo tanto más anacrónico, sin mediaciones sociales de ninguna índole. ¿Cómo cubren ese propósito inusual, salido de la imaginación más inhumana, pero nunca tan edulcorado y revestido de señuelos? Se cubre con la ilusión de inmediatez, con un supuesto gobierno donde todo sería transparente y ni siquiera “es consultado” el presidente sobre el in- dulto de deuda a una de sus empresas. ¿Qué es lo que sabríamos muy poco después? Que no se trataba de un gobierno con un mecanismo de cristal, con sus llaves internas de vidrio coloidal que igual abren puertas cristalinas totalmente a la vista, sino que era una maniobra oscura, en total conocimiento de quien se decía que nada sabía, como si fuera espíritu angelical que apenas sobrevolaba los acontecimientos. No. No es así. Incluso el “entusiasmo”, ideología oficial de la Casa Rosada, es un indigente concepto de la pastoral electrónica, a diferencia de cómo lo usaron los grandes filósofos. Compañeros, este es un plan para crear una sociedad encerrada en miedos primordiales, pero con un pánico colectivo invisible, generado por una interpretación de la ley que ya no es más algo a ser dilucidado de diversas maneras en torno a un sentimiento de lo justo. Esas son cosas antiguas, ajenas a la modernización con “robots”, citados por el anacrónico ingeniero que discurseó en el Congreso. Entendamos, habló de robotizar las leyes. La ley se convierte entonces en un ejercicio de castigo y amenaza. Recórranse fábricas y oficinas públicas, la calle con sus medios de transporte, las vastas extensiones del país. Se manifiesta crecientemente la protesta colectiva, pero la parálisis provocada por la ley coactiva, las sentencias amenazantes pronunciadas desde el comienzo por el gobierno –mejor conservar lo que se tiene que perderlo por protestar- aún tienen vigencia. No obstante, un creciente número de trabajadores han comprendido que lo poco que se les reserva como residuo de lo que antes disponían, también está en peligro.

9.- Un Frente Nuevo. Por eso, la construcción de un Frente Social Democrático y Amplio pero no indiscriminado, capaz de hacer un llamado a la población pero no con sus pedazos dispares cosidos en un laboratorio eventual, sino un Frente que tenga claro las nociones de antagonismo ante a un gobierno sin ley. Que sin embargo usa la ley como una navaja en el cuerpo del país, que imagina como un cuerpo sin órganos donde un nuevo flujo de iluminismo empresarial constreñirá a una población avasallada. Esa construcción debe contar con nuevas pedagogías que desarmen el discurso de la humillación, el sojuzgamiento o la opresión de hombres y mujeres reducidos al abuso de pensar contra sí mismos. Enigma, no de las democracias, sino de las dictaduras inacabadas. El Macrismo lo es. Una dictadura en estado inconcluso. Por eso funciona como un simulacro de democracia. Son capaces de decir que estudiar el medioevo es una pesada herencia de siglos, en vez de desarrollar las ciencias en todas sus dimensiones. Hablan de tecnologías de forma irreal, presentan automóviles robóticos mientras siguen agitando pesadillas dolorosas, aquellos trágicos trenes chocados en Once, lamentable episodio que pudo ser evitado pero que ven como la matriz del mal, un hecho provocado por supuestos verdugos de pasajeros. Sin pensar siquiera que puede haber corrupción, pero que puede haber tragedias independientes de ella. Con lo tristes que son y las lágrimas inconsolables que despiertan, el pensamiento político no puede ser tan irresponsable de promulgar desde el estrado mayor del Congreso una acusación larvada, agitando verdaderos dolores de miles de personas. Un presidente que acusa sin pruebas es despiadado, un presidente que ni siquiera acusa sino que sugiere –como sigue sugiriendo un asesinato en el caso Nisman– continúa su tarea de demoler el pensamiento libre. Un pensamiento político anterior era acusado de falta de pluralidad cuando no hubo nunca tanta libertad de opinión –ellos son testigos–, mientras que el pluralismo que hoy se declama es asfixiante. Asistimos por boca del mismo presidente, ante todo el país, a la amenaza al movimiento social con cifras irreales y un látigo en la mano. Al decir corrupción con un megáfono de titiritero está usando una imputación genérica que hace temblar la conciencia. No decimos que no hubieran antes focos de corrupción, decimos que el actual gobierno, que ellos, que conocen e inventaron la Gran Corrupción, que no es preciso mencionar porque es parte del protocolo inmanente del Capitalismo Central, se basan en esa supuesta invisibilidad para exclamar su reluciente pureza de nacimiento y ver el mundo ajeno presa del Mal. Con esa arquitectura ilusoria que se resquebraja apenas pronunciamos la palabra Panamá impiden las verdaderas investigaciones sobre las irresponsabilidades ocurridas en Once, pero también las ocurridas antes de ella, y después, incluso durante el gobierno de Macri y en su larga historia de contratista del Estado. ¿Ahora estos ciegos para lo que fuera cualquier investigación de sus oscuros intereses hablan de Fideicomiso Ciego? La frase “se robaron todo” que pronuncia jocosamente una política aliada del gobierno, es de una profunda irresponsabilidad, pues inhibe a la Justicia, la maltrata, la amordaza, la somete a un terrorismo de la palabra de los profesionales del estigma. Un nuevo Frente Democrático debe analizar, condenar y refutar con argumentos claros estos sofismas. Y reclamar investigaciones serias de esas muertes injustas e inadmisibles.

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10.- Pluralismo frentista real. Las obligaciones de ese Frente al que se está hoy llamando serán las de defender las brechas democráticas que existen todavía, con- vocar a los argentinos a un pluralismo frentista real –no el pluralismo obligatorio del Macrismo, una unicidad granítica que finge escuchar lo múltiple– y sostener una discusión firme con las agrupaciones, partidos y centrales sindicales que nutran estas apariencias de gobernabilidad –no hay concepto que cargue más barro y sinuosidad que ese–, que envuelven una construcción de un país achatado en sus instituciones públicas, con una justicia unívocamente dirigida a ser el brazo armado del gobierno, y una policía especial kafkiana para vulnerar lo que queda de una justicia que no se considere a sí misma el instrumento letal de un misterioso Protocolo, el nombre que hoy tiene el Minotauro que gobierna. Queremos gobiernos sustantivos, no vagos adje- tivos de gobernabilidad, palabra que tiene un toque siempre chantajista.

 

• El gobierno del “entusiasmo, la bondad y la unidad nacional” tiene en su corazón divisionista el sueño obtuso de encarcelar o difamar para siempre a Cristina Fernández de Kirchner. ¡No saben que esta crucial militante política tiene su nombre como fibra interna de una profunda memoria social! ¡Será reivindicada por el pueblo!

• El Minotauro, mitad empresario irresponsable, mitad presidente venga- tivo, mitad contratista del estado multiacusado de corrupción y mitad discurseador de “telepromter”, mitad agente promotor del contrabando y mitad Mayúsculo Amenazador de la vida social, debe ser derrotado por una articulación urgente del movimiento social, sindical y político frentista en las elecciones de octubre!

• ¡Basta de caras melosas que enmascaran las peores injusticias!

• ¡Comencemos a prepararnos para derrotar esta infortunada cadena de vejaciones!

• ¡El poder popular democrático organizado debe desmantelar esta fa- chada montada por embaucadores profesionales!

• Es simple, es claro: ¡Es un gobierno de ricos para ricos!

• ¡Hacia las urnas de octubre, con la conciencia de otros octubres!

• ¡Votar a los candidatos de un Frente de Recuperación Popular, con ese nombre o el que salga de las luchas comunes! Es simple, es claro, bas- ta de ricos, empresarios mentirosos y patovicas gerenciales que para definir la corrupción son ciegos para buscar en lo más cerca que tienen, el Correo, Avianca, o en lo que es lo mismo, en lo más lejos, Panamá u otros paraísos que anteceden a la palabra “papers”.

• ¡Desde las movilizaciones del 6 de docentes, el 7 de trabajadores con- vocados por las centrales sindicales y el 8 de marzo, paro mundial de mujeres, marchemos al Paro fteneral!

 

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