El peligro del avance militar sobre el marco civil

Por Jorge Luis Bernetti*

Se ha escrito hace pocos días en México:”El Congreso de la Unión se encuentra a la deriva frente a un conflicto político que lo rebasa. A punto de una abdicación constitucional, delibera sobre un proyecto destinado a dotar a las Fuerzas Armadas de un marco jurídico para realizar acciones de inteligencia e implementar determinaciones beligerantes contra amenazas que pongan en peligro la estabilidad, la seguridad interior o la paz pública. El tema central es modificar el artículo 29 con el objetivo de suspender las garantías individuales sin controles ni transparencias: la supeditación del Estado y de la sociedad a la autoridad militar. Se trata de una rendición frente al poder militar, que éste no ha siquiera solicitado. Un golpe de Estado autoinfligido por inconciencia y cobardía. El hecho más grave de la historia reciente de la nación” (diario “El Universal”, 13/12/2016). Quién suscribe estas duras palabras es un destacado político, Porfirio Muñoz Ledo, que ha sido secretario de Estado en varias oportunidades en gobiernos del PRI (Partido Revolucionario Institucional) y luego un protagonista decisivo en la formación hace ya largos años del Partido de la Revolución Democrática (PRD), que integró en su primera etapa.

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El artículo 29 de la Constitución Mexicana se ocupa de la eventual suspensión de derechos y garantías por causa de conmoción de la sociedad, lo que en la Argentina se denomina “estado de sitio”. La reforma propuesta daría más autonomía aún a las fuerzas del Ejército y la Armada de México (la Fuerza Aérea está en el país azteca integrada al Ejército) para intervenir en las acciones policiales que, desde hace muchos años, desarrollan infructuosamente para enfrentar el narcotráfico con el tristísimo saldo de miles de asesinados en campos y ciudades y sin que la situación se haya modificado positivamente. Esta iniciativa se produce en el gobierno del presidente priísta Enrique Peña Nieto, pero la intervención de las FFAA ocurre desde otro sexenio presidencial cuando, dice Muñoz Ledo, “de manera históricamente incalificable, el gobierno de Felipe Calderón (del Partido de Acción Nacional, PAN) decidió involucrar al sector castrense en la represión de narcotraficantes, como reacción frente a su ilegitimidad política”.

Cuando en nuestro país se reiteran voces que plantean directa u oblicuamente la participación de las FFAA en la “lucha contra la inseguridad”, resulta bueno contemplarse en el espejo de un país latinoamericano con una trágica experiencia en la materia.

La peligrosa propuesta denunciada en México ocurre en un escenario de cambio conservador en América Latina. Se produce de manera inversa a las intervenciones del pasado cuando los militares presionaban a los civiles para intervenir en la escena pública. Por eso afirma Muñoz Ledo que no ésta reforma no ha sido solicitada por las Fuerzas Armadas de su país, sino que ello nace como su envío a combatir el narcotráfico, de la impotencia de las autoridades políticas para encarar una adecuada política de seguridad. Lo que resulta extraordinario es - Muñoz Ledo transcribe- que “el general Cienfuegos asegura que “la labor del Ejército no es perseguir delincuentes, no estudiamos para ello” y el militar sostiene que es el primero en “levantar las dos manos” para que regresen a sus cuarteles y reanuden “sus tareas constitucionales, porque nosotros no nos sentimos a gusto; nuestra función es otra y se está desnaturalizando. Remató, cita Muñoz Ledo, afirmando Cienfuegos que la inseguridad” no se resuelve a balazos”.

¿Y quién es el general Cienfuegos? ¿Acaso un oficial superior retirado? Nada de eso. Salvador Cienfuegos Zepeda es nada menos que el Secretario de la Defensa Nacional, el ministerio que en México corresponde al Ejército (y a la Fuerza Aérea) y es la máxima autoridad administrativa, política y operativa de esa fuerza solo por debajo, obviamente, del propio Presidente de la República, cuyo gabinete integra. Esta notable opinión refleja un estado de ánimo vigente en la fuerza luego de una década de operaciones en una guerra sangrienta y derrotada.

Cuando en nuestro país se reiteran voces que plantean directa u oblicuamente la participación de las FFAA en la “lucha contra la inseguridad”, resulta bueno contemplarse en el espejo de un país latinoamericano con una trágica experiencia en la materia. Por eso, te lo digo Pedro para que lo entiendas Juan.

* Politólogo.